
Caja de regalo
Tira del lazo, se abre la tapa y sale una nota.
Regalos
El clásico tarro de «motivos por los que te quiero», sin tijeras ni pegamento. Escribe entre cinco y treinta notitas y las irán sacando una a una, cada una desplegándose con tu letra.

Ven un frasco de cristal lleno de notas de papel dobladas. Con el primer toque se quita la tapa, sale una nota, se despliega y tus palabras se escriben a mano. Cada toque siguiente saca la nota siguiente, y un pequeño contador indica cuántas quedan dentro, para leerlas todas de golpe o guardar alguna para después.
Elige el papel de las notas: kraft, pastel o marfil.
Ponle una etiqueta al frasco si quieres, como «Motivos por los que te quiero» o «Ábrelo cuando necesites sonreír».
Escribe de 5 a 30 notas, una por línea, de hasta 120 caracteres cada una.
Crea el enlace y envíalo. Las notas saldrán en el orden en que las escribiste.
Perfecto para aniversarios, San Valentín y cumpleaños (prueba con una nota por cada año), pero también para despedir a una amiga, para la jubilación de tu padre, para una profe a final de curso o como frasco de ánimos para alguien que está pasando una mala racha.
Entre 5 y 30, de hasta 120 caracteres cada una. Treinta notas cortas caben sin problema en un solo enlace.
Sí, en el orden en que las escribiste, así puedes dejar para el final la que más quieres que lean.
Sí. El enlace sigue funcionando y el contador muestra cuántas notas quedan cada vez que lo abren.
Algo que marque el tema: «Motivos por los que te quiero», «52 cosas que me gustan de ti», «Ábrelo cuando me eches de menos». La etiqueta es opcional.
El frasco se guarda con un enlace privado corto que no aparece en ninguna lista. Solo lo abre quien lo recibe. Se conserva al menos dos años y se borra si lo pides.

Tira del lazo, se abre la tapa y sale una nota.

Llega a la orilla al atardecer, se descorcha y se desenrolla.

Un deseo escrito en papel que sube al anochecer.

Atado en papel kraft; cada flor se abre a su tiempo.

Sellada con lacre hasta el día que elijas.